sábado 11 de abril de 2009

¿Quién?


- ¿Quién te dará todo lo que das y lo que no pediste, te enseñará a mentirte y a quererte?
- ¡Cállate!-gritó a su reflejo en el espejo.

14 comentarios:

Ramón Glez. dijo...

Sorprendente?...maravilloso...que carajo; magnífico... me declaro su fan sin duda...

Un abrazote y no deje de sorprendernos...

Ramón Glez.

Fénix dijo...

Mejor no pedir ni esperar lo mismo que damos. Mejor siempre decirnos las verdad. Y querernos, no cabe duda... no?

Besos Dina

ismed dijo...

Más de una vez tenemos que mandarnos a callar. Somos crueles con nosotros mismos. Genial. Saludos Dina.

Dina dijo...

Ramón: gracias, estimado formador de formadores, jeje.

Abrazos.

Dina dijo...

Ismed: nuevamente, gracias por leerme.

Si es que algunos llegan hasta tal punto de vanidad que nuestro propio reflejo en el espejo controla lo que debemos o no hacer.

Saludos!

Dina dijo...

Fénix: exacto. El reflejo del espejo nos muestra tal y como somos. Con nuestras vanidades, defectos, distorsiones...

Un abrazo Fénix

Martín dijo...

Acabo de conocer este blog por casualidad y ya me gustó. Me quedo a leerte. Me encantó tu estilo. Saludos

Dina dijo...

Martín: bienvenido. Gracias por pasarte y quedarte.

Tendré que darle las gracias también a la casualidad!!

Saludos.

Lunática dijo...

Los espejos me fascinan, multitud de historias se pueden contar a través de ellos.

Dina dijo...

Lunática: a mí también me fascinan. Muestran aspectos que nos gustan o no y nos recuerda tal y como somos.

Un saludo.

© loki vinodelfin dijo...

La eterna dualidad de la imagen propia. Dorian Grey, etc...Muchas veces nos mandamos callar. Yo intento no hacerlo. Así seré más auténtico.

Besos de loki vinodelfin.

Dina dijo...

Loki: no mandarse a callar es otra opción. Pero en este caso, cuando la vanidad te absorve delante de tu propio reflejo, llegará el momento en que tengas que hacerlo. Si no, te consumirá.

Arweneressëa dijo...

Increible

Están muy buenos tus cuentos, te linkeo a mi blog :)

Saludos

Dina dijo...

Arweneresëa: gracias. Nos leeremos!

Bienvenida!